Dashboards, atribución y la arquitectura de datos detrás de ellos, para que las decisiones dejen de depender de quién exportó la última planilla.
El mismo proceso de tres fases detrás de todo lo que construimos: consultoría, construcción, operación. Esta práctica de consultoría cambia lo que pasa dentro de cada fase, no la estructura.
De dónde vienen realmente los números hoy, y dónde no coinciden.
Una capa semántica y dashboards construidos alrededor de decisiones reales.
Accesos, frecuencia de actualización y responsables definidos para que siga siendo confiable.
Esto es lo que realmente significa "Data & Analytics Consulting" una vez que arranca un proyecto.
Una capa semántica limpia sobre los sistemas de CRM, ERP y comercio.
Construidos alrededor de decisiones, no de cada métrica que se pueda medir.
Vinculados a ingresos reales, no solo a actividad.
Los datos correctos, visibles para las personas correctas.
Esto es lo que la gente suele querer saber sobre Data & Analytics Consulting antes de escribirnos.
Porque esos dashboards cuentan cada uno una parte de la historia desde el punto de vista de su propio sistema, y cuando los números no coinciden, que suele pasar, alguien tiene que reconciliarlos a mano antes de tomar una decisión. Esta práctica de consultoría construye una capa semántica sobre los sistemas de CRM, ERP y comercio para que haya un solo número en el que confíe toda la empresa, en vez de tres dashboards que dicen tener razón cada uno.
Es una capa que define qué significan las cosas de forma consistente entre sistemas, así un cliente, una venta o un usuario activo se calcula igual en todos lados, en vez de que tu CRM cuente los clientes de una forma y tu plataforma de comercio los cuente de otra. Sin eso, dos dashboards igual de precisos pueden mostrar dos números distintos para la misma pregunta.
Generalmente eso pasa porque faltaba gobernanza, no porque los dashboards sean poco confiables por naturaleza: sin dueño claro de las definiciones, sin cronograma de actualización, sin control de acceso, así que los números se desalinean y nadie está seguro de cuál versión es la vigente. El paso tres es explícitamente gobernanza y puesta en marcha: propiedad definida, cronogramas de actualización y control de acceso, para que la confianza no se erosione por segunda vez.
Las dos cosas. La atribución y el reporting se atan a los ingresos específicamente, no solo a la actividad a nivel de canal, así que el gasto de marketing se puede evaluar contra lo que realmente generó en pipeline y negocios cerrados, junto con los dashboards ejecutivos más amplios que cubren el resto del negocio.
En Power BI la mayoría de las veces, conectado a la capa de datos subyacente, aunque la herramienta se elige según lo que ya conoce tu equipo y con qué necesita integrarse. La parte más difícil y valiosa del trabajo es el modelado de datos que está debajo, no qué herramienta de visualización va arriba.
Depende de qué tan confiables sean ya tus datos existentes. Si los datos de CRM, ERP y comercio ya están integrados y son razonablemente limpios, podemos construir la capa semántica y los dashboards directamente. Si la auditoría de datos del paso uno encuentra que los sistemas subyacentes no coinciden entre sí, eso se arregla primero; un dashboard construido sobre datos poco confiables solo hace que los números malos se vean oficiales.
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